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29.10.2026Cultura · Música · Televisión

Proyectos 7 min de lectura

Entrevista

David Jiménez, el cacereño que cambió la Química por la música: «Decidí aprovechar esta vida»

A sus 27 años, el artista publica VÍNCULO, su primer álbum, un trabajo de ocho canciones que recoge experiencias personales, rupturas, descubrimientos y sueños cumplidos. Tras casi dos años de trabajo, su próximo objetivo es llevar sus canciones al directo y encontrar su lugar en la música.

David Jiménez

David Jiménez

David Jiménez tiene 27 años, es cacereño y acaba de dar un paso que llevaba tiempo rondándole la cabeza: publicar su primer álbum. Se titula VÍNCULO, reúne ocho canciones y llega después de una decisión que cambió por completo sus planes de futuro. Tras finalizar sus estudios de Máster en Química Orgánica, comprendió que el laboratorio no era el lugar en el que quería desarrollar su vida profesional. La música, presente desde su infancia, terminó imponiéndose.

No fue una decisión tomada de un día para otro. Antes de llegar a este momento hubo años de formación, dudas y diferentes maneras de acercarse al mundo artístico. De pequeño cantaba con su hermano y su prima en las reuniones familiares de Navidad. Incluso conserva el recuerdo de la primera canción que escribió, titulada La puerta cerrada, ¿cómo?, una creación infantil que todavía hoy provoca risas cuando la recuerdan en familia.
«Yo creo que desde chiquitito era muy artista», recuerda. Durante la adolescencia llegó a pensar que quería ser actor, una idea que empezó a tomar forma después de ver Los Serrano, cuando tenía 14 o 15 años. Más adelante, durante la carrera, se compró su primera guitarra y comenzó a componer. Entonces lo hacía sin grandes expectativas, aunque reconoce que, de alguna manera, estaba buscando una forma de dar salida a su inquietud artística.
El cambio definitivo llegó durante el máster. La sensación de estar construyendo una vida que no le hacía feliz terminó empujándole a tomar una decisión: dejar de aplazar aquello que realmente quería intentar.

Una segunda oportunidad para sus propios sueños

Hay una reflexión de David que ayuda a entender el significado de VÍNCULO. Hace unos años, cuando todavía trataba de encajar en un camino que no le convencía, pensaba que quizá podría dedicarse a la música en otra vida. «Venga, en esta vida seamos químicos, no pasa nada», se decía a sí mismo, convencido de que en una supuesta vida futura podría empezar desde cero y convertirse en artista.
Con el tiempo, cambió de perspectiva. «Menos mal que un buen día abrí los ojos y decidí aprovechar esta vida y remar a contracorriente para llegar hasta aquí», afirma.
Esa idea está presente en Los Poetas, una de las canciones del álbum. Para David, el disco no es únicamente una recopilación de temas, sino el reflejo de una etapa de transformación personal. En sus ocho canciones aparecen la lucha por los sueños, las segundas oportunidades, las rupturas dolorosas, las despedidas y los amores que parecen predestinados.
También hay espacio para el descubrimiento sexual y para el agradecimiento hacia las personas que le han acompañado durante este proceso. Son experiencias distintas, pero todas forman parte de una misma historia: la de alguien que ha ido tomando decisiones, cerrando etapas y aprendiendo a conocerse mejor.
«Me gusta mucho escribir desde la verdad», explica. Esa es la base sobre la que ha construido su primer trabajo. David considera que las experiencias reales permiten que quienes escuchan una canción encuentren algo propio en ella, aunque no conozcan personalmente a quien la ha escrito.
Compartir sentimientos tan íntimos no siempre resulta sencillo. Sin embargo, entiende que esa exposición también forma parte de su manera de comunicarse con el público. «Es la forma de que conecten con mi mensaje y de que mi música les conmueva y les remueva algo por dentro», señala.

Casi dos años de trabajo para dar forma a VÍNCULO

Publicar un primer álbum implica mucho más que escribir canciones y grabarlas. David ha dedicado casi dos años a un proyecto que le ha obligado a aprender desde cero cómo funciona buena parte de la industria musical.
Al principio, las dudas tenían que ver con cuestiones prácticas: qué era una distribuidora, cuánto costaba producir una canción, cómo elegir a los profesionales con los que trabajar o cuál era la mejor manera de comenzar a presentar su música. Después llegaron las decisiones creativas: escoger el primer sencillo, ordenar las canciones y determinar qué debía permanecer en la versión definitiva del disco.
El proceso, reconoce, ha sido una sucesión de pruebas y errores. Pero también una oportunidad para adquirir experiencia y conocer mejor sus propias preferencias como artista. El resultado son ocho canciones que, en su opinión, representan un buen punto de partida para esta nueva etapa.
El álbum tiene, además, una dimensión autobiográfica que se aprecia especialmente en algunos temas. Es el caso de Salamanca, una canción vinculada a uno de los periodos más intensos de su vida.
En 2017 comenzó allí sus estudios de Química. Era su primera experiencia prolongada fuera de casa, en una ciudad nueva y rodeado de personas y estímulos diferentes. David recuerda aquel primer año como uno de los mejores de su vida. El segundo, sin embargo, fue muy distinto.
Las dificultades académicas se sumaron al distanciamiento de algunas amistades, a una mala experiencia en el piso en el que vivía y a su primera y única gran decepción sentimental. La situación le llevó a hablar con sus padres y a plantearse continuar sus estudios en Sevilla, donde se encontraban sus hermanos.
De aquella experiencia nació Salamanca. La canción le permitió poner por escrito lo ocurrido y cerrar una etapa que había terminado asociando al dolor. Hoy es una de sus favoritas.
La historia ayuda a comprender cómo trabaja David: no parte necesariamente de una idea abstracta, sino de vivencias que han dejado huella en él. Después, las transforma en canciones que pueden adquirir un significado diferente para cada persona que las escucha.

La familia, los amigos y quienes han estado a su lado

En una trayectoria que acaba de comenzar, David tiene claro que no ha llegado hasta aquí solo. Cuando se le pregunta a quién dedica este momento, su respuesta es inmediata: «A mi novio, a mi familia y a mis amigos. Lo son todo para mí».
Ese agradecimiento también aparece en su forma de afrontar el presente. Asegura que está viviendo la publicación del álbum con mucha ilusión y que, por ahora, no se plantea abandonar. Bromea con que lleva demasiado poco tiempo en la música como para pensar en tirar la toalla. Después vuelve a la idea que atraviesa todo el proyecto: haber dejado atrás una vida que no le hacía feliz para intentar construir otra.
Ahora mismo se encuentra, según sus propias palabras, «como en una nube intentando dedicarme a esto». Su prioridad es abrirse camino, encontrar oportunidades y conseguir que las canciones de VÍNCULO lleguen a más personas.
En ese proceso, las redes sociales están teniendo un papel importante. David destaca especialmente el apoyo que está recibiendo a través de TikTok, donde algunos oyentes le hacen llegar mensajes para contarle qué les ha parecido su música y qué han sentido al escucharla.
No busca que todo el mundo reaccione de una misma manera ni tiene una expectativa concreta sobre lo que debe provocar el disco. Lo que desea es crear una comunidad de personas que encuentren una conexión especial con sus canciones, cada una desde su propia experiencia.

El siguiente paso: llevar las canciones al escenario

Después de publicar su primer álbum, David tiene claro cuál es su próximo objetivo: cantar en directo.
Quiere encontrar oportunidades para presentar VÍNCULO sobre un escenario y conocer a las personas que están empezando a acompañarle en este recorrido. La idea de poder cantar para quienes le están enviando mensajes de apoyo le hace especial ilusión.
Al mismo tiempo, ya trabaja en su siguiente proyecto musical. Esta vez afronta el proceso con las ideas más definidas desde el principio y ha cambiado de productor, una decisión que, según adelanta, se nota también en el sonido de las nuevas canciones.
Todavía habrá que esperar para conocer ese trabajo. David prefiere centrarse primero en llevar su primer álbum al directo, consciente de que cada etapa necesita su tiempo.
Su mirada está puesta en el futuro, pero sin olvidar lo que ha supuesto llegar hasta aquí. Cuando se le pregunta qué le diría al David que empezó a soñar con publicar sus propias canciones, no responde con una larga lista de consejos. Primero le daría «un abrazo grande, grande». Después, le recordaría algo que considera fundamental: «Que sea honesto consigo mismo. Eso siempre te acaba llevando a donde quieres estar».
Es una manera sencilla de resumir el cambio que ha vivido. Durante años, la música estuvo presente como una posibilidad que parecía tener que esperar. Ahora es el camino que ha decidido explorar, aunque todavía quede mucho por recorrer.
David Jiménez ya ha cumplido uno de sus sueños con la publicación de VÍNCULO, pero no considera que haya llegado a ninguna meta definitiva. Cuando se le pregunta qué le queda por conseguir, responde sin dudar: «¡Me quedan absolutamente todos los sueños por cumplir!».
Y termina con una declaración que parece marcar el comienzo de esta nueva etapa: «¡A apuntar bien alto!».

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