Pocas historias del deporte español tienen tanto de película como la de Sandra Sánchez. La karateka de Talavera de la Reina se colgó el oro olímpico en Tokio con 39 años, tras vencer en la final a la japonesa Kiyou Shimizu, en la única edición de los Juegos que ha contado con el kárate. Su trayectoria llega ahora a la gran pantalla con Karateka, que se estrena hoy 30 de octubre después de su paso por la sección Velódromo del Festival de San Sebastián.
Una pareja dentro y fuera del tatami
Andrea Ros da vida a Sandra Sánchez y Patrick Criado interpreta a Jesús del Moral, su entrenador y marido, seleccionador español de kata desde 2016. La película recorre el camino de la deportista desde unos inicios humildes hasta la cima, un ascenso tardío en el que se convirtió en la primera española en liderar la Liga Mundial de Karate, en 2015, con 33 años. Completan el reparto Ernesto Alterio, Pilar Castro, Antonio Durán Morris, Chani Martín y los intérpretes japoneses Mizuki Yoshida, Denden y Ayako Fujitani.
Un giro inesperado para Aritz Moreno
El director de Ventajas de viajar en tren reconoce que nunca imaginó acercarse al biopic hasta que le contaron esta historia. Su propuesta huye de la biografía al uso: Moreno habla de una película de aventuras con una narrativa propia del manga deportivo, capaz de emocionar incluso a quien no sepa nada de katas. El guion lo firman Pablo Tobías y David B. Gil.
Entre Madrid y Japón
El rodaje, que el propio cineasta define como desafiante en escala y en lo técnico, se desarrolló en Madrid y en las localidades japonesas de Tottori y Fujinomiya. La producción reúne a Atresmedia Cine, Sr.&Sra., Apaches Entertainment, Colosé Producciones y Wrong Men, en coproducción con Bélgica y con participación de Atresmedia y Netflix. Warner Bros. se encarga de la distribución.
Una historia de constancia
Más allá del oro, Karateka habla de perseverancia: la de una deportista que alcanzó su mejor versión cuando muchos ya piensan en retirarse, y la de un vínculo personal convertido en motor competitivo. Con su estreno, el cine español suma otro relato de superación con nombre propio y demuestra que la épica también cabe en un tatami.



