Gonzalo Suárez murió el 29 de septiembre en Madrid, a los 92 años. Con él desaparece una figura difícil de clasificar: periodista deportivo, novelista, cuentista y director de cine, que durante más de seis décadas se movió entre las palabras y las imágenes sin aceptar nunca las fronteras entre ellas. El Ministerio de Cultura lo ha despedido como una de las figuras más destacadas del cine español del siglo XX, y el Círculo de Bellas Artes, como un cineasta fundamental de nuestra cultura.
Gonzalo Suarez
Martín Girard
Nacido en Oviedo en 1934, estudió en el Liceo Francés de Madrid y en 1951 comenzó Filosofía y Letras. Antes de ser cineasta fue periodista, y durante años firmó sus crónicas deportivas con un seudónimo que se hizo célebre: Martín Girard.
Del cuento al cine
En 1958 se instaló en Barcelona. Allí publicó sus primeros libros, entre ellos la novela De cuerpo presente y el volumen de relatos Trece veces trece, y empezó a llevar al cine sus propias historias. Desde 1966 desarrolló su obra en el entorno de la Escuela de Barcelona, el movimiento que buscaba un cine más moderno, experimental y abierto a Europa.
Un cine que jugaba con los géneros
Pasó del cine experimental de sus inicios a la adaptación literaria con La Regenta, a partir de la novela de Clarín, y a la comedia rural con Parranda. En los ochenta llegó Epílogo, uno de sus títulos más recordados, un juego sobre la creación y la ficción. Con Remando al viento dio el salto internacional: la película recrea el verano de 1816 en que Mary Shelley concibió Frankenstein junto a Lord Byron, al que interpretó un joven Hugh Grant. En los noventa firmó El detective y la muerte, y en 2007 volvió a su Asturias natal con Oviedo Express.
Los reconocimientos
Recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 1990 y el Premio Nacional de Cinematografía en 1991. El último gran homenaje llegó el pasado febrero, cuando la Academia de Cine le entregó el Goya de Honor en Barcelona, la ciudad donde empezó todo. Deja una obra en la que el cine y la literatura se alimentan mutuamente, y el ejemplo de un creador que prefirió siempre la libertad a la etiqueta.



