El resultado fue un 3-0 ante Benín, pero la última noche de Lionel Messi con la camiseta de Argentina no se explicó únicamente desde el marcador. Desde horas antes, Buenos Aires ya estaba preparada para despedir al capitán. Más de 85.000 personas llenaron el Monumental en una jornada que mezcló fútbol, música, homenajes y emoción.
Una despedida que empezó mucho antes del partido
Messi ya había dejado ver lo que significaba la jornada durante el trayecto hacia el estadio. Las imágenes del capitán emocionado dentro del autobús acompañaron una previa que terminó de confirmar que aquella no sería una noche cualquiera. Al llegar al Monumental, el recibimiento fue el esperado: un estadio completamente entregado a su número 10.
En el campo también estuvo su familia. Thiago, Mateo y Ciro acompañaron a su padre en el ingreso, mientras Antonela Roccuzzo y Celia Cuccittini, madre de Messi, siguieron la ceremonia desde uno de los palcos. La presencia familiar adquirió todavía más peso después de la reciente muerte de Jorge Messi, el padre de Leo, a quien el propio jugador recordó durante su discurso final.
El minuto que detuvo al Monumental
El homenaje tuvo uno de sus momentos más especiales cuando el reloj llegó al minuto 10. El árbitro Fernando Véjar detuvo el partido y el Monumental entero se puso de pie para despedir a Messi.
Durante varios minutos, las más de 85.000 personas presentes corearon su nombre mientras se desplegaba un espectáculo de fuegos artificiales. Y hubo un detalle que terminó de convertir la escena en un reconocimiento internacional: varios futbolistas de Benín se acercaron al argentino para estrecharle la mano y felicitarlo en pleno homenaje.
No era solo Argentina despidiendo a su capitán. También era el fútbol reconociendo una trayectoria que estaba llegando a su último capítulo con la Albiceleste.
Un último partido a la altura del 10
Después de una primera parte sin goles, Argentina encontró el camino en el complemento. Nicolás Otamendi abrió el marcador tras una asistencia de Messi, y Nico Paz amplió la ventaja después de otra intervención del capitán.
Faltaba, sin embargo, la última firma. A los 70 minutos, Messi convirtió de penalti el 3-0 definitivo y marcó así su gol número 126 con Argentina. También terminó la noche con dos asistencias, una última actuación decisiva y la certeza de que su despedida futbolística en casa tendría una victoria como cierre.
Además, la noche tuvo otro adiós: Nicolás Otamendi también disputó su último partido con la Selección, después de compartir 17 años de trayectoria internacional con Messi.
Las lágrimas después del fútbol
La verdadera despedida llegó cuando terminó el partido. Messi tomó el micrófono frente a un Monumental que volvió a corear su nombre y habló durante varios minutos sobre lo que había significado defender la camiseta de Argentina durante más de dos décadas. El recuerdo de su padre estuvo presente desde el comienzo de sus palabras: fue una de las primeras personas en las que pensó en una noche cargada de emociones.
“Es el día más triste de mi carrera”, expresó Messi al referirse a lo que significa dejar de acudir a la Selección. También reconoció que le costará no volver a ponerse la camiseta que defendió durante 21 años.
La emoción se trasladó a sus compañeros. Uno de los momentos más visibles fue el de Enzo Fernández, que no pudo contener las lágrimas durante el discurso de su capitán.
La última imagen fue familiar
Y entonces llegó una de las postales que probablemente quedarán más asociadas a esta despedida.
Durante el cierre de la celebración, Thiago Messi rompió en lágrimas y abrazó a su padre en el centro del Monumental. Antonela se acercó poco después y se sumó al abrazo, mientras Mateo y Ciro también acompañaban la escena. El estadio, que durante tantos años había celebrado goles de Messi, terminó observando algo mucho más íntimo: a un padre abrazando a su hijo después de cerrar una etapa histórica.
La noche todavía tuvo música, luces, drones y pirotecnia. Soledad Pastorutti participó en el homenaje y la celebración continuó después del partido con diferentes actuaciones, convirtiendo la cancha en un escenario para despedir al jugador y, sobre todo, conmemorar todo lo vivido.
Un último “gracias” para una historia irrepetible
Messi se marcha de la Selección como el jugador con más partidos y más goles en la historia de Argentina, con 208 apariciones y 126 tantos. Pero su despedida terminó demostrando que los números son apenas una parte de su legado.
Entre las lágrimas, la familia, los compañeros y un Monumental completamente rendido, Argentina terminó despidiéndolo de la manera que probablemente mejor resume su relación con la camiseta: simplemente dándole las gracias.



