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Sonariva Magazine

29.10.2026Cultura · Música · Televisión

Un Balón de Oro sin dueño

Llega el Balón de Oro más impredecible del siglo

Balón de Oro

Thomas Samson / AFP

A medida que nos acercamos al 26 de octubre, el planeta futbol se empieza a obsesionar no con la pelota de cuero, con el esférico que corre por el verde, si no con otro de 7,2 kg de latón, pirita y oro de dieciocho quilares: El Balón de Oro.

Hay muchos entendidos, que dicen que no creen en el premio, o que no les enternece, y cuidado, paren, a mí también me desencantó el año que uno de nuestros compatriotas de 2010 no fue galardonado. Pero que quieren que les diga, el Balón de Oro, es parte del futbol nos guste o no, aunque este sea un deporte colectivo. Mis primeros recuerdos son los de Zidane, Rivaldo, Figo, Owen… por lo que pueden mas o menos deducir mi quinta. Y para mi siempre fue un premio especial, el premio al mejor, que, y si afirmo, quizá con los años ha ido perdiendo brillo.
¿Qué es ser el mejor? ¿El mas goleador? ¿El más fuerte? ¿El más pelotero? ¿El que mejor hace jugar a sus compañeros? ¿El mejor en casi todas las virtudes del juego? No les sabría decir, si no posiblemente estaría en el jurado. Pero tengo una cosa muy clara, cristalina: Cuando éramos pequeños y jugábamos al futbol en el colegio, todos sabíamos quien era el mejor y no recurríamos a todas estas preguntas. 
La futura gala (en Londres) será radicalmente distinta a las de las últimas dos décadas, el Messi – Cristiano, es historia a todos los efectos, pero no solo ese es el punto (O el balón). La edición de 2026 se perfila como la mas disputada, posiblemente de la historia reciente. No se engañen: No hay un mejor jugador claro en el planeta. 
Si es cierto que en el planeta futbol disponemos de grandes futbolistas, con un buen año a sus espaldas: Kane, Lamine, Rodri, Mbappe, Olise… pero nadie dominó con puño de hierro como si lo hicieron en sus ediciones Kaka, Cristiano, Messi, Ronaldinho, Benzema o Shevchenko.
Aquí es donde aparece el marketing, las ruedas de prensa, el ruido y otras narrativas que venimos escuchando. Cuando el verde no dicta sentencia, el veredicto se traslada al “otro futbol”. 
Al final, cuando las luces de Londres se apaguen y el ganador pose con el Balón de Oro 2026, comenzarán los debates, y la sensación de que lo pudo ganar otro. Quizá gane la mejor historia, no el mejor futbolista, ya tendremos tiempo de opinar. Mientras tanto, y hasta ese día el balón seguirá rodando (el que no brilla, pero no miente) en los estadios de futbol, ajenos a los trajes de las galas, esperando a que alguien lo trate como se merece.

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