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29.10.2026Cultura · Música · Televisión

Festivales 6 min de lectura

Noticia

Lucas Paulano y el valor de los recuerdos: un niño de Jaén camino de Eurovisión Junior

Con diez años, el ganador de La Voz Kids se prepara para representar a España en Malta con «Cuore Bello (Te quiero, te quiero)», una canción que habla de las personas y los momentos que dejan huella en nuestra vida.

Lucas Paulano

RTVE

Hay recuerdos que no necesitan fotografías para quedarse con nosotros. Una voz familiar, un abrazo, una canción escuchada en el momento adecuado. Pequeñas cosas que quizá pasan desapercibidas mientras suceden, pero que, con el tiempo, descubrimos que forman parte de nuestra historia.

De eso habla precisamente Cuore Bello (Te quiero, te quiero), la canción con la que Lucas Paulano representará a España en Eurovisión Junior 2026. Y quizá por eso resulta tan especial que sea un niño de diez años quien ponga voz a un mensaje que todos, independientemente de nuestra edad, podemos reconocer.
Lucas nació en Jaén y su nombre empezó a hacerse familiar para el gran público tras ganar La Voz Kids en 2025. Aquel triunfo abrió una nueva etapa en su vida musical, con oportunidades que le han permitido crecer como artista y descubrir nuevos escenarios. Entre ellas, compartir actuaciones con Manuel Turizo durante su gira por España.
Ahora, el reto es diferente. El próximo 24 de octubre, el joven cantante defenderá la candidatura española en Malta, ante el público de uno de los festivales musicales infantiles más conocidos de Europa. Una experiencia importante para cualquier artista y, especialmente, para alguien que todavía está construyendo su propio camino.
Pero la historia de Lucas no se explica únicamente con concursos, actuaciones y fechas señaladas. También se encuentra en todo aquello que no aparece en los grandes titulares: las horas de aprendizaje, la formación musical, el apoyo de su entorno y la oportunidad de seguir disfrutando de la música mientras crece.

Una canción que guarda mucho más que una melodía

Cuore Bello nació con una idea muy clara: recordar a las personas que queremos y esos momentos que permanecen en nuestro corazón, aunque el tiempo siga avanzando.
Lucas ha participado en la composición de la letra junto a Blas Cantó, Carlos Almazán y Dangelo Ortega. La propuesta combina su voz con un mensaje que no necesita grandes explicaciones para llegar al público. Todos tenemos algo que recordar y alguien a quien dar las gracias por formar parte de nuestra vida.
En los preparativos para el festival, esa idea ha ido tomando forma más allá de la propia canción. Lucas grabó una versión sinfónica acompañado por la Orquesta y Coro de RTVE en el Teatro Monumental de Madrid. Allí le esperaba también una experiencia difícil de resumir en una simple actuación: más de 300 escolares compartieron con él sus recuerdos más bonitos, escritos en pequeños corazones de papel que formaron un gran mural.
La imagen tiene algo de lo que la música puede conseguir cuando deja de ser únicamente una interpretación y se convierte en un punto de encuentro. Cientos de niños compartiendo aquello que les hace felices y un joven cantante preparándose para llevar ese mensaje a un escenario internacional.
Lucas explicó que le hacía mucha ilusión llevar esos recuerdos consigo hasta Eurovisión. Un gesto sencillo, pero coherente con el sentido de una canción que invita a detenerse un instante y pensar en lo verdaderamente importante.

Dos generaciones unidas por Eurovisión

Antes de viajar a Malta, Lucas regresó al programa El perro andaluz, el espacio de Manu Sánchez en el que se anunció que sería el representante español. Allí interpretó Cuore Bello en directo por primera vez en televisión y compartió sus impresiones sobre la aventura que está a punto de vivir.
En ese encuentro hubo también un momento especial: el que protagonizó junto a Antonio José, quien representó a España en Eurovisión Junior en 2005 con Te traigo flores y consiguió la segunda posición.
Veintiún años después, ambos artistas se encontraron en un escenario que une dos experiencias separadas por el tiempo. Antonio José compartió con Lucas algunos recuerdos de su participación y le entregó la Virgen de Belén de Palma del Río, el amuleto que le acompañó durante aquel festival.
El gesto conecta las historias de dos jóvenes que, a edades distintas dentro de una misma generación infantil, han tenido la oportunidad de representar a España. Para Lucas, el regalo supone recibir algo más que un objeto: un recuerdo de alguien que ya sabe lo que significa vivir una experiencia semejante.
En una carrera que apenas comienza, encontrarse con quienes recorrieron antes ese camino también puede ser una forma de aprender. No todo se enseña en los ensayos; hay experiencias que se transmiten compartiendo una conversación, un consejo o un pequeño símbolo al que alguien atribuye un significado especial.

Jaén viaja también con él

Lucas no llega a Malta desde cualquier lugar. Lo hace desde Jaén, la ciudad a la que está vinculado y que sigue con orgullo su participación en el festival.
Su trayectoria musical convive con la vida de un niño que continúa estudiando y formándose. Además de su actividad artística, estudia piano en el Conservatorio Profesional de Música Ramón Garay. Una combinación que exige organización y acompañamiento, pero que también le permite seguir aprendiendo mientras descubre nuevas posibilidades para su voz.
Su participación en Eurovisión Junior supone una oportunidad para mostrar su trabajo fuera de España y para que el nombre de su tierra esté presente en una cita internacional. Sin embargo, no hace falta anticipar resultados ni imaginar hasta dónde llegará su carrera para comprender la importancia de este momento.
A los diez años, vivir una experiencia así ya es motivo suficiente para recordarla durante mucho tiempo.

Lo que queda cuando se apagan las luces

El 24 de octubre, Lucas saldrá al escenario de Malta con Cuore Bello (Te quiero, te quiero). Habrá una actuación, una competición y un resultado que llegará al final de la gala. Pero su paso por Eurovisión Junior también estará formado por todo lo que ha sucedido antes: los ensayos, la grabación con la orquesta, los corazones escritos por otros niños y el encuentro con Antonio José.
Quizá dentro de unos años recuerde especialmente alguno de esos momentos. Tal vez sea una melodía, una persona que conoció durante el viaje o la sensación de estar a punto de cantar ante el público europeo. Los recuerdos tienen esa manera de sorprendernos: nunca sabemos cuáles terminarán ocupando un lugar especial.
Mientras tanto, Lucas tiene por delante la oportunidad de disfrutar de una experiencia que forma parte de la historia de muchos artistas y que, en su caso, llega cuando todavía le queda mucho por descubrir.
Su historia no necesita promesas sobre el futuro ni grandes palabras para resultar interesante. Basta con mirar el camino recorrido: un niño que encontró en la música una pasión, que conquistó al público de La Voz Kids y que ahora se prepara para representar a su país.
Y, de alguna manera, también basta con volver al mensaje de su canción. Porque, cuando llegue el momento de salir al escenario, Lucas no llevará únicamente una melodía. Llevará consigo los recuerdos que otros niños han compartido con él, el apoyo de quienes siguen sus pasos y la ilusión de vivir algo que difícilmente olvidará.
Al final, tal vez de eso se trate todo: de aprovechar las oportunidades que nos brinda la vida y de guardar en el corazón a las personas que nos acompañan mientras las vivimos.

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