Albert Pintó no ha querido esperar al viernes. Leones en invierno, su nuevo largometraje, llegó a los cines españoles el pasado jueves 22 de octubre y encabezó una semana cargada de estrenos. La película reúne nuevamente al director con Luis Zahera, con quien ya trabajó en Tierra de nadie, y suma a Roberto Álamo, Inma Cuesta y Jordi Mollà en un thriller oscuro que no pide permiso.
Una trama de traiciones y dobles identidades
La historia arranca con un brutal atropello y avanza por un laberinto de policías infiltrados, narcotraficantes, lealtades equivocadas y ajustes de cuentas. El guion, firmado por Juma Fodde, adapta la novela de Carlos Augusto Casas y se mueve en un Madrid reconocible pero inquietante. Una de las escenas más duras transcurre en un descampado a pocos metros de las Cuatro Torres de la Castellana, con los rascacielos de fondo.
El reparto coral es una de sus grandes bazas. Junto a Zahera, Álamo, Cuesta y Mollà aparecen Luis Callejo, José Manuel Poga, Ana Wagener, Irene Escolar, Amaia Aberasturi, María Romanillos, Antonio Durán «Morris» y el uruguayo Nicolás Furtado. La película dura 117 minutos y la distribuye Sony Pictures.
Cine de género pensado para el público
Pintó, que antes firmó Malasaña 32 y Nowhere, defiende un cine que no da la espalda al espectador. Él mismo resume su propuesta con una expresión: «blockbuster con corazón». La crítica destaca su ritmo y su violencia sin concesiones, y le encuentra parentesco con el cine de Sam Peckinpah, Tony Scott y Quentin Tarantino. Hay incluso un tiroteo en un hotel que parece un guiño a Amor a quemarropa.
El título tiene su explicación en el desenlace, que termina con un león saliendo de su jaula. Una imagen que resume el espíritu de la película: hasta los depredadores más fieros acaban encontrando su invierno.
Leones en invierno compite en taquilla este fin de semana con otros estrenos nacionales, como Arriba Tutto, de José Mota, y con la apuesta de terror de DC Studios, Clayface.



