Empecemos por el final, por la carrera. Una carrera no demasiado entretenida, como casi siempre en este circuito, que dominó Verstappen desde el principio hasta el final, el Red Bull empieza a evolucionar y a demostrar que es un coche que, ahora mismo, es el que más ritmo tiene. Él hizo su carrera, salió mal, arrinconó a Leclerc en la salida, mantuvo posición y, como un perro viejo, esperó su momento para cambiar el ritmo y que nadie lo pudiera alcanzar. Esta generación de coches son malos para el espectador y para los pilotos, que son los importantes de este deporte, la mitad de la potencia depende de una batería y si esta llena en ese momento o no, pero en el momento en el que juntas un circuito de manos, que no requiere tanta potencia y a Verstappen, pues metes en la coctelera unos ingredientes que, como la semana pasada en Malasia, hacen que los grandes pilotos, los de verdad brillen. Y en Singapur, el que más brilló durante todo el fin de semana, fue Max Verstappen.
Por otro lado, esta Ferrari, que dividieron estrategias en el momento en el que salió el Virtual Safety Car y Hamilton, salió perjudicado gravemente, aunque parece ser que fue decisión del piloto inglés no realizar esa segunda parada y, por lo tanto, sus neumáticos blandos fallecieron y finalizó en sexto lugar. Adelantado por los McLaren, por su compañero de equipo, Leclerc, y por Kimi Antonelli, estos dos últimos fueron los que completaron el podio del GP de Singapur.
Mención especial para Kimi, el italiano está realizando un campeonato de locos, sorprendiendo a propios y extraños, aunque es cierto que tiene el mejor coche de la parrilla, el repaso que le está metiendo a su compañero de equipo George Russell es de campeonato. Un campeonato que puede ser matemático en dos semanas, en el próximo Gran Premio que se disputará en Austin. Le sale todo al italiano, durante la Sprint, su compañero y segundo en el campeonato, tiene un accidente él solo entrando en línea de meta, además cuando ya parecía que la carrera sprint iba a finalizar, los dos McLaren decidieron jugar a los coches de choque y regalarle dos posiciones más al bueno de Kimi. En la carrera, su compañero salía en último lugar por el cambio de motor que realizó… Este campeonato tiene un nombre ya escrito y es el de Kimi Antonelli.
Y qué vamos a decir de Honda y Alonso, en uno de los circuitos donde se suponía que el Aston Martin iba a funcionar bien y podrían pelear por entrar en los puntos, todo quedó en espejismo. Alonso se quejó, y con razón, en ambas carreras de la potencia que le entregaba el motor al salir de las curvas. El motor Honda es un desastre y, con la inversión realizada por el equipo inglés, estarán contentos con sus compañeros japoneses. Posiblemente, este coche sea de los peores de la historia del deporte rey de la velocidad.
Y ya para finalizar, está el desastre (otro más) de la FIA. El viernes, en la clasificación de la Sprint, un error humano privó a muchos pilotos del modo adelantamiento, ese modo que te da un plus de potencia eléctrica en el motor y que, lógicamente, te hace ir más rápido. Pero es que no fue solo eso, también tuvieron problemas con el “Timing” de los coches, nadie sabía dónde estaban los coches, que tiempo habían hecho… por lo que se retrasó el inicio de la SQ2 a la que Alonso sí pudo acceder, pero no así Sainz. Y, después, está lo de Pirelli, los equipos tienen unos neumáticos, los de lluvia extrema, que sirven para decorar porque no lo utiliza nadie. La carrera al Sprint se demoró, otra vez más, por la lluvia caída en Singapur antes del inicio. Un inicio que no se dio hasta que la pista era para los Intermedios. Lo mejor que le puede pasar a este deporte es que la FIA asuma el error de esta temporada adelante la aparición de los motores V8 que vendrán en 2030 y, al menos, que cambien el reparto de la entrega de potencia de combustión y eléctrica, que ahora está al 50-50. Y, por favor, unos neumáticos más blandos que se desgasten de verdad, que generen incertidumbre a los equipos y haya muchas paradas, diversidad de estrategias que puedan agitar el árbol de una manera evidente.